miércoles, 25 de noviembre de 2009

Patxi Andión rompe su silencio: "La libertad está adelgazando"

"No son buenos tiempos para los cantautores. En realidad, nunca lo fueron. No se sabe qué época resultó más negra para nosotros, si el franquismo o la primera transición". Siempre en la llaga. Patxi Andión, que esta noche participa en la presentación del libro de García Gil sobre Brel, recuerda que en los albores de la presente etapa democrática "hubo gente a la que no le interesaba que siguiéramos protestando". Consenso o claudicación. "Un altísimo cargo del PSOE me dijo que no era el momento de tocarles los cojones. Seguramente tendría sus razones, pero ya ves, se hizo dejación. Ignorar es prohibir".
El artista madrileño, aunque con raíces vascas, de voz recia y dignidad no menos fortalecida por los gajes del oficio de vivir, sostiene que "los caminos de la libertad no son tan evidentes, y a veces debemos asumir daños colaterales. Los cantautores más beligerantes quedamos apartados, otros se acoplaron mejor al sistema y a las circunstancias, lo cual es una virtud". A lo largo de casi dos décadas de silencio discográfico, Andión ha escrito, compuesto, experimentado, investigado nuevas estructuras, "digamos que no era el momento de expresar, sino de trabajar puramente el aspecto creativo", sin exponerse al público. Pero "ha llegado el momento", el disco se llama "Porvenir", "se ha gestado en los últimos tres o cuatro años" y ofrece un complementario libro de 120 páginas a modo de ensayo, donde Patxi se toma su libertad al pie de la letra y divaga sobre la creación, el compromiso, el éxito, el lenguaje y la música. "El disco, que no es comparable a nada que haya hecho antes, contiene algunos pequeños secretos", remarca el autor, que volverá a las giras con banda. "Nunca abandoné los escenarios, estos años he actuado muy limitadamente en pequeños recintos y de forma muy especial, pero ahora me lanzaré de nuevo de forma ortodoxa, aunque yo siempre fui inconveniente. Las cosas que se aprenden sirven para disimular. Siempre fue un tipo fronterizo, por razones ideológicas, no por el mero capricho de ser diferente. Por mi formación marxista, creo en la teoría del conflicto. Si algo debe tener un artista es espíritu crítico. Nuncia fui un cantante decorativo".
A buenas horas se le ocurre reaparecer a Patxi Andión, el juglar que ejerció de rockero, luchador, galán de cine y rebelde impenitente. "Corren tiempos de preocupación por el sobrepeso", ironiza. "La libertad se ha puesto a régimen, ha adelgazado de veras. El hombre vota, pero un voto parece muy poco para tantas cosas, poca democracia hay si sólo se puede elegir entre Psoe y Pp, corrupción, prepotencia, no soplan buenos vientos para la libertad y sufrimos un tiempo de comunicación superlativa, no somos capaces de asimilar la información cotidiana, todo se antoja esquemático". "Hay que rebelarse". Andión pronuncia la frase en diversas ocasiones. Lo dice y lo practica.
Andión regresa a Cádiz, donde se recuerdan sus recitales en el Cortijo de los Rosales, merced a Jaques Brel, "una referencia ineludible para cualquier cantautor". El cantante elogia la "gran capacidad de convicción de Luis García Gil, a quien le tengo una enorme consideración, sobre todo por su libro en torno a Serrat". "Yo conocí a Brel en París; bueno, lo conocí supuestamente, pues me llevo a su casa y desapareció", rememora. "Brel sigue siendo un modelo, seguro que mis canciones se identifican con él de una u otra forma. Se juntó todo: Brel, García Gil y Cádiz".

Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

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